Pilar Serra, la primera fisioterapeuta que imparte la lección inaugural del curso en la Universitat de València
La catedrática dedicó su lección del 11 de septiembre a cómo ha cambiado la rehabilitación neurológica: de inmovilizar a entrenar de forma intensiva. Y cerró con una petición: más fisioterapeutas en la sanidad pública y acceso directo.
Redacción · 11 de septiembre de 2026 · Actualizado el 6 de octubre de 2026 · 7 min de lectura

Por primera vez, una fisioterapeuta ha impartido la lección magistral del acto de apertura del curso en la Universitat de València. Pilar Serra Añó, catedrática de Fisioterapia y colegiada del ICOFCV, pronunció el 11 de septiembre de 2026 la lección del curso 2026-2027, titulada «Neuroplasticitat, funció i qualitat de vida. La fisioteràpia neurològica de precisió». Al acto asistieron el decano del ICOFCV, Josep Benítez, y el delegado de Valencia, Yasser Alakhddar, ambos profesores de la Facultad de Fisioterapia.
La Universitat ha publicado el texto íntegro. Es una lección de unos 30 minutos que recorre cómo ha cambiado la forma de tratar a las personas con un daño neurológico, y por qué.
El punto de partida: un problema de dimensión social
Serra recuerda que las enfermedades neurológicas son una de las principales causas de discapacidad y dependencia en España, con un fuerte impacto económico: solo en el caso del ictus, el coste anual de los casos nuevos se estima en cerca de 1.989 millones de euros. Distingue entre las patologías progresivas, como el párkinson, el alzhéimer, la esclerosis lateral amiotrófica o algunas formas de esclerosis múltiple, y las no progresivas, en las que se centra: un daño adquirido que ocurre de forma brusca, como el ictus o la lesión medular. En estas últimas, la lesión inicial no avanza, pero deja secuelas permanentes y complicaciones secundarias.
Un detalle que ilustra por qué cada caso es distinto: en una lesión medular, un solo nivel vertebral puede marcar una gran diferencia funcional. Una lesión a la altura de T9 puede permitir mantener estable el tronco, mientras que una vértebra por encima, a T8, el tronco puede volverse inestable.
De inmovilizar a entrenar
La catedrática repasa cómo se trabajaba en los años setenta. En muchos hospitales los pacientes pasaban gran parte del día en cama y la fisioterapia consistía en movilizaciones pasivas y cambios posturales, sobre todo para prevenir las escaras. Se evitaban ciertos movimientos y esfuerzos porque se creía que aumentaban la espasticidad y dificultaban recuperar un patrón de movimiento «normal».
El problema, explica, es lo que provocaba esa inmovilidad: se han observado reducciones de hasta el 30 % del grosor y del área transversal de ciertos músculos en solo diez días de ingreso en UCI. Más allá de las úlceras por presión y la pérdida de masa muscular, la inactividad deteriora el organismo en general: compromete la función cardiovascular, aumenta el riesgo de trombosis venosa profunda y favorece infecciones respiratorias y urinarias. El reposo pautado para evitar la fatiga acababa generando complicaciones, dependencia y reingresos.
Detrás de ese enfoque había un desconocimiento. Durante gran parte del siglo XX se consideró que la capacidad de regeneración y reorganización del sistema nervioso adulto era muy limitada y que, pasado el periodo de recuperación espontánea, de entre tres y seis meses después de la lesión, las posibilidades de mejora eran mínimas.
Qué ha cambiado: la neuroplasticidad
Hoy se sabe que el sistema nervioso central conserva a lo largo de toda la vida una capacidad de reorganización funcional, lo que se conoce como neuroplasticidad. Es más intensa en los primeros meses tras la lesión, pero también puede darse en fases crónicas si se aplican los estímulos adecuados. Serra lo explica con una imagen: si una carretera principal queda cortada tras un accidente, el tráfico no desaparece; las calles que quedan abiertas asumen más vehículos, se amplían carriles y se abren rutas alternativas.
Si, por el contrario, no hay una estimulación correcta, la reorganización puede ser maladaptativa, con problemas motores como sinergias anormales y problemas sensitivos, como la sensibilización central, en la que estímulos normalmente inocuos se perciben como dolorosos.

La fisioterapia, subraya, no puede revertir la muerte neuronal que causa la lesión en la fase aguda, pero sí estimular la reorganización adaptativa, tanto en la fase aguda como en la crónica, mediante práctica repetida de tareas funcionales, entrenamiento intensivo y estímulos motores y sensitivos adecuados.
Un ejemplo de rehabilitación a medida
Para explicarlo, Serra describe el caso de una persona con lesión medular que tiene afectada la musculatura abdominal y no puede mantener el tronco erguido. Hay que reconstruir de forma artificial las sinergias posturales del tronco: trabajar la musculatura que sí funciona, como los erectores espinales o los multífidos, los cuadrados lumbares con inclinaciones laterales, los glúteos mayores para dar una base estable al tronco y el dorsal ancho para que los brazos guíen el movimiento. Y, cuando queda algo de actividad en el abdomen, estimularlo con entrenamiento de tareas o electroestimulación.
Del laboratorio de su grupo, cuenta, han salido personas con lesión medular incompleta de años de evolución que empezaron las intervenciones en silla de ruedas y las terminaron con andador. Y concluye que la ventana sensible no se limita a los seis primeros meses.
La tecnología, como herramienta
La lección dedica un apartado a la neurotecnología. Menciona la electroestimulación funcional (FES), que aplica impulsos eléctricos a los nervios periféricos durante una tarea funcional, como caminar o agarrar un objeto, activa los músculos en el momento exacto y crea un bucle sensoriomotor artificial. Habla de los exoesqueletos y la robótica, cada vez más precisos, y de la estimulación transcraneal, eléctrica (tDCS) o magnética (rTMS), que modifica el estado de los circuitos cerebrales para dejarlos en una situación más favorable al aprendizaje mientras se rehabilita.
Su grupo de investigación está comprobando, dice, que la tDCS potencia los efectos beneficiosos del ejercicio, no solo en dolor o bienestar percibido, sino también a nivel físico. También cita los desarrollos con inteligencia artificial que permiten interpretar órdenes cerebrales para producir movimiento. Pero insiste en que la tecnología no es una terapia en sí misma, sino que amplía el potencial de la intervención de la fisioterapia, y que solo el conocimiento específico y el diagnóstico preciso permiten adaptar la intervención al paciente.
Lo que significa «ganar calidad de vida»
Serra concreta una expresión que suena vaga. Recuperar la oposición del dedo pulgar permite abrocharse una camisa. Ganar solo 15 grados de supinación del antebrazo facilita llevarse una cuchara a la boca. Obtener 5 grados adicionales de flexión dorsal del tobillo mejora notablemente la seguridad al bajar escaleras. Y recuperar fuerza en los abdominales bajos facilita levantarse de la cama sin ayuda.
El cierre: más profesionales y acceso directo
La parte final es un alegato organizativo. En Atención Primaria de la Comunitat Valenciana hay un fisioterapeuta por cada 26.830 habitantes, una dotación que contrasta con la necesidad creciente de servicios de rehabilitación que señala la Organización Mundial de la Salud. El problema, dice, no es la falta de profesionales: cada año hay más graduados, pero la inserción laboral se produce en un 80 % en el sector privado, según datos del colegio valenciano. Y eso obliga a la ciudadanía a pagar los tratamientos, con las desigualdades de acceso que eso crea.
Añade un reto organizativo: la mayoría de los pacientes tiene que pasar antes por una consulta médica para ser derivados al fisioterapeuta, incluso en trastornos musculoesqueléticos que estos profesionales pueden valorar directamente. Cita revisiones sistemáticas y metaanálisis según los cuales los modelos de acceso directo se asocian a una reducción significativa de los costes sanitarios, manteniendo o mejorando los resultados funcionales. Aclara que el acceso directo no sustituye el papel de los médicos, sino que supone una mejor organización del sistema, en la que cada profesional ejerce las competencias para las que está formado.
Qué significa para ti
- Si estudias Fisioterapia y te atrae la neurología, la lección es una buena puerta de entrada: es un texto de unas 30 páginas, público y escrito para un auditorio general (eso sí, en catalán).
- Si trabajas con pacientes neurológicos, el mensaje de fondo es que el plazo de mejora funcional no se cierra a los seis meses y que la intensidad y la especificidad de las tareas importan.
- Si te interesa la política sanitaria, las cifras sobre dotación en Atención Primaria y el acceso directo son las que la catedrática ha puesto sobre la mesa en un acto institucional.
Texto redactado por FisioDiario a partir de la fuente indicada. Si ves un error, escríbenos y lo corregimos.


